Revolución Industrial
La Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial es
el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en
la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, que se extendió unas
décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, y que
concluyó entre 1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de
transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la
humanidad desde el Neopolitico, que vio
el paso desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el
comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.
Etapas de la Revolución Industrial
La Revolución Industrial estuvo dividida en dos etapas: la
primera del año 1750 hasta 1840, y la segunda de 1880 hasta 1914. Todos estos
cambios trajeron consigo consecuencias tales como:
Demográficas: Traspaso de la población del campo a la ciudad
(éxodo rural) — Migraciones internacionales — Crecimiento sostenido de la
población — Grandes diferencias entre los pueblos — Independencia económica
Económicas: Producción en serie — Desarrollo del capitalismo
— Aparición de las grandes empresas (Sistema fabril) — Intercambios desiguales
Sociales: Nace el proletariado — Nace la Cuestión social
Ambientales: Deterioro del ambiente y degradación del
paisaje — Explotación irracional de la tierra.
La locomotora de vapor fue un modo de transporte surgido
durante la Revolución Industrial.
A mediados del siglo XIX, en Inglaterra se realizaron una
serie de transformaciones que hoy conocemos como Revolución Industrial dentro
de las cuales las más relevantes fueron:
La aplicación de la ciencia y tecnología permitió el invento
de máquinas que mejoraban los procesos productivos.
La despersonalización de las relaciones de trabajo: se pasa
desde el taller familiar a la fábrica.
El uso de nuevas fuentes energéticas, principalmente el
carbón.
La revolución en el transporte: ferrocarriles y barco de
vapor.
El surgimiento del proletariado urbano.
La industrialización que se originó en Inglaterra y luego se
extendió por toda Europa no solo tuvo un gran impacto económico, sino que
además generó enormes transformaciones sociales.
Proletariado urbano. Como consecuencia de la revolución
agrícola y demográfica, se produjo un éxodo masivo de campesinos hacia las
ciudades; el antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La ciudad
industrial aumentó su población como consecuencia del crecimiento natural de
sus habitantes y por el arribo de este nuevo contingente humano. La carencia de
habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población socialmente
marginada; debía vivir en espacios reducidos sin comodidades mínimas y carentes
de higiene. A ello se sumaban jornadas de trabajo, que llegaban a más de
catorce horas diarias, en las que participaban hombres, mujeres y niños con
salarios miserables, y carentes de protección legal frente a la arbitrariedad
de los dueños de las fábricas o centros de producción. Este conjunto de males
que afectaba al proletariado urbano se llamó la Cuestión social, haciendo
alusión a las insuficiencias materiales y espirituales que les afectaban.
Burguesía industrial. Como contraste al proletariado
industrial, se fortaleció el poder económico y social de los grandes
empresarios, afianzando de este modo el sistema económico capitalista,
caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la
regulación de los precios por el mercado, de acuerdo con la oferta y la
demanda.
En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a
la aristocracia terrateniente y su situación de privilegio social se basó
fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o la sangre. Avalados por una
doctrina que defendía la libertad económica, los empresarios obtenían grandes
riquezas, no solo vendiendo y compitiendo, sino que además pagando bajos
salarios por la fuerza de trabajo aportada por los obreros.
Las propuestas para solucionar el problema social. Frente a
la situación de pobreza y precariedad de los obreros, surgieron críticas y
fórmulas para tratar de darles solución; por ejemplo, los socialistas utópicos,
que aspiraban a crear una sociedad ideal, justa y libre de todo tipo de
problemas sociales (para algunos, el comunismo). Otra propuesta fue el
socialismo científico de Karl Marx, que proponía la revolución proletaria y la
abolición de la propiedad privada (marxismo); también la Iglesia católica, a
través del papa León XIII, dio a conocer la Encíclica Rerum Novarum (1891),
primera encíclica social de la historia, la cual condenaba los abusos y exigía
a los estados la obligación de proteger a lo más débiles. A continuación, un
fragmento de dicha encíclica:
(…) Si el obrero presta a otros sus fuerzas a su industria,
las presta con el fin de alcanzar lo necesario para vivir y sustentarse y por
todo esto con el trabajo que de su parte pone, adquiere el derecho verdadero y
perfecto, no solo para exigir un salario, sino para hacer de este el uso que
quisiere (…)
Estos elementos fueron decisivos para el surgimiento de los
movimientos reivindicativos de los derechos de los trabajadores. Durante el
siglo XX en medio de los procesos de democratización, el movimiento obrero
lograba que se reconocieran los derechos de los trabajadores y su integración a
la participación social. Otros ejemplos de tendencias que buscaron soluciones
fueron los nacionalismos, así como también los fascismos en los cuales se
consideraban a los obreros y trabajadores como una parte fundamental en el
desarrollo productivo de la nación, por lo que debían ser protegidos por el
Estado.
Revolución Industrial
La Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial es
el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en
la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, que se extendió unas
décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, y que
concluyó entre 1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de
transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la
humanidad desde el Neopolitico, que vio
el paso desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el
comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.
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